No todos los días son iguales

Ser una persona optimista ayuda mucho, por su puesto, pero como toda persona siempre hay momentos de debilidad, donde nos sentimos impotentes, creemos que no vamos a ser capaces de llevar las cosas hacia delante, se nos viene el mundo encima. Suena el despertador, un día más, no tienes ganas de levantarte, de abrir los ojos, te encuentras cansada. Algunos días son más duros que otros, agotadores… Pero te das cuenta de que es ley de vida, tienes que plantar los pies en el suelo, abrir bien los ojos, mirar por la ventana y agradecer que no llueve por estos lugares (eso lo valoro muchísimo).  Sigue leyendo

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