Acciones cotidanas, sonríe a la vida

A veces nos ofuscamos y vemos lo peor de las cosas, de la vida y lo que nos sucede (algo negativo) en un minuto puede durar horas, días, semanas e incluso meses. Todo es cuestión de cómo veas el vaso. No todo es negro, seguro que en un día de lo más normal, un día como otro cualquiera puede pasar algo que por muy pequeño que sea puede llegar a ser muy significativo dependiendo del momento en el que llegue. Es entonces cuando recuerdo esos paseos, bajo la lluvia o no, con mi perro o sola, cuando sin buscar la mirada de nadie, te topas con una y te regala una sonrisa. Un desconocido o una desconocida te ha hecho un regalo que ni ellos saben lo que ha significado para ti. Algo tan “insignificante” para otros pero que, como dicen los ingleses, make your day, algo así como que “te alegran el día”. Quizás algunos no valoren estos gestos y yo sea una mera observadora de lo cotidiano pero estando triste o no, esa sonrisa genera una gran felicidad en mí.Cris en Rylane

A otros pueden molestarle que una persona desconocida se acerque y comience a entablar una conversación contigo. A mí me apasiona, quizás, cuando se vaya, se le puede tachar de loco según las ocurrencias que te haya contado pero quizás, esa persona te ha abierto un poco la mente y te ha dado su perspectiva sobre la vida, te ha contado cosas que has llegado a poner en duda pero que ciertas o no, están ahí y no hay un motivo oculto detrás. Para mí siempre será agradable conocer a personas nuevas.

Gestos que no hacen daño que, al contrario, te ayudan a ser mejor persona porque, gusta recibir pero también dar. Intercambio de favores. También recuerdo aquella persona ciega que me cruzaba por Los Remedios en Sevilla un día sí y otro no. Le ayudé una vez a cruzar la calle y desde entonces cada vez que pasaba por su lado sabía que era yo, me saludaba y mi peculiar ¡adiós Antonio! no podía faltar.

También me emocionan los gestos de terceros que nada tienen que ver conmigo pero que, como observadora y, sobre todo, como persona, me llenan al verlos. Hace poco vi un vídeo de un experimento sobre unas niñas que hacían bullying a otra chica, los roles no podían ser más típicos, niñas malas y niña inocente e indefensa al otro lado. Unos señores que como ella esperaban el autobús le invitaban a acercarse a ellos, a ignorar a las otras e incluso le distraían con sus historias. Cosas que se deberían de dar por sentadas, por básicas pero no todo el mundo se comporta igual, quizás por ello me emocionen aún más estos actos.

Buscando y buscando se pueden encontrar muchos momentos que te den felicidad que te hacen revivir momentos felices y te suben la adrenalina. Hace poco entrevisté a un fotógrafo y me dijo que hacer fotos le producía placer pero que cuando otra persona apreciaba su arte y le decía que le gustaba su trabajo era como si se cerrase el círculo. Lo mismo me ocurre a mí como periodista, me gusta escribir pero también se siente bien una cuando le felicitan por su trabajo (él lo hizo). Son sólo detalles que algunos sabemos valorar. Estamos acostumbrados a las reprimendas, a que nos digan lo que está mal pero son pocos los que por el contrario te premian con unas palabras de agradecimientos (y estas palabras las extraigo también de mi charla con este fotógrafo ya que comparto con él su punto de vista). Al fin y al cabo son personas (las entrevistadas) desconocidas que hacen que descubras cosas nuevas, te despiertan inquietudes o simplemente compartís una manera de ver las cosas durante un rato. También bienvenida es la confrontación cuando ambas partes saben dialogar. Se aprecia.

Tómate un tiempo y trata de pensar en las buenas acciones que día a día acontecen a tu alrededor. Una profesora (estando en el instituto) nos invitó a escribir en un cuaderno las cosas buenas que nos habían pasado y, por otro lado, las malas. La primera lista ganaba por goleada aunque había varias cosas feas con peso en la segunda. Aun así, la primera era bastante larga. Se trató de un ejercicio de clase que se entregaba de manera anónima y fui la única que lo entregó…El cuaderno no lo encuentro pero hace poco he vuelto a retomar la lista. Es un simple ejercicio que invito a hacer…

12043167_10207753726270875_1134304907861164139_nEscribo sólo lo que se me va ocurriendo ahora pero seguro que si eres una persona empática podrás sonreír al leerlas.

Coger a un bebé en brazos, acariciarle sus manitas; ver el atardecer; pasear con tu pareja, despertarte con ella; ver que a alguien se le ha caído algo en medio de la calle y le llames para devolvérselo; ver que a una niña pequeña se le vuela el gorro por el viento en la playa, salir corriendo para cogerlo y que te de las gracias con su dulce voz; que en una enorme caravana de coches te encuentres en una calle de la que es complicado salir y alguien te sonría y te de paso con un movimiento de mano; sentarte al lado de tus abuelos y escuchar sus batallitas; hacer un Skype con personas a las que adoras y se encuentran a miles de kilómetros y que el pequeño abrace la tablet al ver tu cara; tontear con tu hermana y con tu perro para pasar el tiempo; estar trabajando, concentrada pero de repente notas una presencia perruna cerca y decides dejarlo todo por unos segundos y abrazarle con todas tus fuerzas; tomar un café mientras comentas la vida con tu mejor amiga; planear viajes futuros con tu pareja y amigos; sonreír durante una comida familiar dando las gracias por estas reuniones (el rostro de mi abuela pasa por mi cabeza); estar trabajando en algo que te gusta en buena compañía; que confíen en ti en el trabajo y en tu día a día; abrazar y besar a tu madre porque sí; ver que ella te ha dejado la comida lista o te ha comprado cualquier cosa porque sabe que no vas a pasar el día en casa; pasar un día con tus padres para celebrar algo, cualquier cosa; esos reencuentros amistosos; que tu prima confíe en ti para dejarte a su bebé; compartir palomitas en el cine con la persona que esté a tu lado; encontrarte con alguien de habla inglesa y poder responderle; introducirte en una conversación de desconocidos en la que no has sido invitado con intención de ayudarles (a sabiendas que puedes estar metiéndote donde no te llaman) pero recibir un gracias y una sonrisa como respuesta; ir en tu coche y que de repente pongan tu canción favorita o música que te recuerde a un momento concreto; cantar con el sing star las canciones de siempre con los colegas; que sin motivo alguno tu tía te diga que te ha comprado un libro porque se ha acordado de ti al ver sobre qué iba; que un niño al que acabas de conocer y con el que has pasado tan sólo tres minutos se acerque de nuevo a ti corriendo para decirte que se tiene que marchar y te planta un beso.

Acciones cotidianas, no difíciles si te abres al mundo. Por cierto, la última, me ha ocurrido hace menos de una hora.

#Vasomediolleno #Vive.

Regreso a la Casa Azul

Hace más de un mes me hicieron el mejor regalo que me podían haber hecho. Por una parte mi hermana había decidido regalarme por mi cumpleaños un viaje a Cork, Irlanda, para visitar a mi Irish Family, aunque por otra, mis padres tenían también en mente ese regalo para mi hermana y para mí el día de Reyes. ¡Si es que ellos son mi familia y saben con qué cosas soy feliz!

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