Qué bonito nombre tienes felicidad…

La suma de causalidades te lleva al lugar justo donde estás ahora. Quizás una decisión que que pudiese no ser certera en un principio o que te ocasionaba alguna duda puede ser el principio de una nueva aventura, de una nueva microvida. Cómo me gusta esta palabra, ‘microvida’. Pero es que adoro esa incertidumbre, el miedo, las dudas, toda esa suma de sentimientos antes de embarcarte en la aventura…Si todo fuese tan fácil, ¿dónde estaría la emoción? Aunque elegir no es fácil, y hacer una cosa en lugar de otra te traerá muchas consecuencias, siendo optimista, normalmente, serán cosas buenas, pero también se dejan otras cosas atrás. No se puede estar en todos lados ni quererlo todo.

  Salir al extranjero te cambia la vida, te cambia a ti… Hay una frase que utiliza mi asociación y es la siguiente ‘SVE can change your life’. (El Servicio de Voluntariado Europeo puede cambiar tu vida). Y, efectivamente, es así. Ya llevo aquí más tiempo del que me queda y han sido muchas las experiencias vividas, muchos viajes, muchas salidas. He conocido a cientos de personas (y no exagero).  Vivir en otro lugar, en una ciudad distinta, es ya un cambio pero vivir en otro país, es otra cosa.

Yo he tenido la suerte de experimentar ambas, primero estudiando en Sevilla durante cinco años, de los cuales tengo unos recuerdos inolvidables y unos amigos muy especiales pero luego también he vivido en un pueblo perdido de Cork (Irlanda), donde he tenido una experiencia maravillosa y donde he experimentado sentimientos antes desconocidos (como el de ver crecer y enseñar a un bebe, mi pequeño Rian), pero ahora, embarcada en este viaje en otro lugar también antes desconocido, Molfetta, me encuentro de nuevo como en casa pero en una nueva aventura. Con mi rutina, mi vida…Y más feliz aún si cabe cuando han llegado siete personas voluntarias nuevas a las que en nada de tiempo, ya les he cogido un cariño inmenso. Sobre todo a alguna de la que no me separo ya…8-)

 

No sé cuántas veces he mencionado la palabra ‘felicidad’ en mis últimos posts, pero es lo que quiero transmitir porque verdaderamente, es lo que siento. Me gusta esta vida, me gusta salir y entrar, me gusta estar rodeada de gente siempre con un plan en mente, me gusta colaborar con la asociación y aportar mi granito de arena en la medida que me sea posible.

Es difícil describir estos sentimientos, es muy fácil sentirlo. Me siento afortunada, soy afortunada por todo aquello que está aconteciendo en mi vida. Creo que no podía haber elegido un proyecto que mejor encajase conmigo, ayudando a otros voluntarios, también a los inmigrantes, enseñando a los niños (que por cierto, volveré al instituto a las clases de español :-), y luego están los intercambios…Esos intercambios en los que vives con alrededor de 35 personas durante una semana. Una intensa semana llena de vivencias en las que tratas de hablar con todos e intimar un poco más con algunos. Sinceramente, es algo precioso, compartir diversos puntos de vista, culturales, disfrutar de la diversidad…La diferencia cultural no es un problema. Salir te hace abrir más la mente y podemos sentarnos una persona frente a la otra  con pensamientos completamente distintos, diversas creencias y distintas ideas pero con algo en común: las ganas de saber el uno del otro, de conocernos, de hablarnos desde el respeto y comunicando de la mejor manera que podemos. Diálogo, una palabra un poco olvidada en los últimos tiempos.

Esto es otro punto importante, la comunicación. El otro día lo estuve hablando con una de mis amigas italianas. Es muy difícil conocer a otra persona que hable en otro idioma al 100%. Aunque con el paso de los meses y teniendo más confianza en la lengua pero, sobre todo, en las personas con las que hablas, puedes llegar a aproximarte.

Aún me quedan unos meses antes de mi regreso  a España pero ya de vez en cuando me viene ese pequeño malestar, ese vacío que sé que sentiré y es por ello por lo que ahora incluso quiero aprovechar más si cabe esta experiencia. Aunque a decir verdad, la agenda la voy teniendo apretada, en mi agenda suenan ya algunos nombres como Roma, Trento, Vitorchiano… Mis próximos destinos, el primero por ocio para ver a dos amigas que vienen una de París y otra de Chiclana, el segundo por un intercambio y el tercero por mi ‘middle training’ del voluntariado. Y, por supuesto, la agenda del ocio, de la que se ocupa mi italiana Clelia ^^, construyendo siempre planes en los que trata de envolver al máximo posible de gente y construyendo los recuerdos más preciosos que se puedan imaginar. ¡Cuánto le debo a esta pequeña!

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