Sentimientos encontrados en el Arrival Training

Hace dos semanas que llegué a Italia. Por un lado me sigue pareciendo que fue ayer pero, por otro lado, ya he vivido una gran experiencia que trataré de sintetizar en este post en la medida que me sea posible aunque, como bien es dicho, ‘una imagen vale más que mil palabras’, y el vídeo puede resumir perfectamente lo vivido.

Todo ha sucedido de manera muy rápida e intensa. Estuve tan solo dos días en Molfetta cuando tuve que preparar otra vez la maleta para ir a Nola, Napoles, para realizar la formación de llegada. Al principio no tenía mucha idea, no sabía lo que me esperaba, solo que iba a conocer a otros muchos voluntarios (¡y tantos!). Nos reunimos 65 procedentes de diferentes nacionalidades que están realizando su voluntariado en diversas zonas de Italia. ¡Una pena que vivamos ahora tan lejos!

Así pues, el primer día nos presentaron las actividades que haríamos durante la semana. Era el momento de empezar a conocernos y…¡qué raro! ¡Unos cuantos españoles en la formación! Es curioso que al principio tratemos de unirnos por nacionalidades aunque al final conseguimos ser todos o, casi todos, una piña. Nos separaron en dos grandes grupos ya que éramos demasiados, así que llegamos a ser más cercanos los que estábamos en el mismo grupo pero, a la hora de comer, nos mezclábamos. Es simplemente una experiencia increíble. Cada mañana me sentaba con personas diferentes, para almorzar con otras y para cenar con otras, aunque con el paso de los días, te ibas dando cuenta de que conectabas más con algunos y que querías pasar más tiempo con ellos.

Estábamos allí para conocernos, para preguntarnos un millón de veces, ¿De dónde eres? ¿Dónde estás en Italia? ¿Cuál es tu proyecto? ¿Ah, pero tú estabas en la formación? Preguntas que seguíamos haciendo incluso el último día ya que éramos demasiados, pero no nos ofendíamos, nos pasaba a todos. Una semana demasiado intensa con mucha información que retener, con muchos momentos que ahora añoro.

Cada mañana comenzábamos las actividades con un juego que tenía su propósito y así nos ayudaba a despertarnos y a activarnos desde temprano y luego hablábamos sobre temas relacionados con el Servicio de Voluntariado Europeo: derechos y deberes, conflictos, intercambios culturales, incluso jugamos a ver quién conocía mejor la historia de Italia.También cantamos canciones italianas e hicimos teatro y, el último díaorganizamos una fiesta en el hotel. Por supuesto, también tuvimos clases de italiano aunque esto era medio inglés medio italiano.

En las diversas actividades cada vez nos tocaba en grupos diferentes así teníamos la posibilidad de conocernos mejor y relacionarnos entre diferentes nacionalidades, lo cual me parece muy interesante. Aunque, a decir verdad, al acabar el día mi cabeza parecía que iba a explotar y necesitaba apoyarme en mis españoles y hablar en mi lengua. Creo que nunca podremos expresar 100% en otro idioma lo que sentimos o pensamos en diversos momentos, por eso, en esta ocasión, me he alegrado de estar con españoles, sobre todo con algunos con los que he congeniado mucho.

Los días iban pasando demasiado rápido. Nos levantábamos sobre las 7.30 de la mañana y acabábamos sobre las 20.00 de la tarde aunque, en algunas ocasiones, nos reunimos también después de cenar para hacer alguna actividad. Muchas horas de tareas pero que repetiría sin lugar a dudas. Además, en algunos ‘breaks’, aprovechábamos para ir al súper y comprar provisiones.

El último día fue uno de los más interesantes para mí ya que fue de los más emocionantes pues tocamos más la parte personal y, en el último juego, cada uno de nosotros tuvo que explicar cómo se sentía tras finalizar la semana. Muchos acabaron dando las gracias a los compañeros, a los monitores, a las profesoras por esta increíble semana, incluso algunas lágrimas se nos escaparon a algunos. Era el momento de abrir nuestros corazones. Definitivamente, habíamos conectado. No éramos las mismas personas que habían entrado en la formación con algunos miedos. Así que tiramos los miedos a la basura y nos llevamos una maleta llena de emociones y experiencias. También nos escribimos una carta para nosotros mismos que recibiremos en el mes de mayo. Esta actividad también me parece muy interesante para saber si se van cumpliendo nuestras expectativas.

Con este tipo de actividades te motivas aun más, quieres conocer a más personas, abrirte, expresar tus emociones y pensamientos, conocer mundo y superarte a ti mismo. No se trata solo de recibir, que hemos recibido bastante ya que cada persona que ha tomado parte en el curso ha dejado una huella en mí, sino también cada uno de nosotros hemos aportado nuestro granito de arena en los otros aportando nuestro punto de vista sobre nuestro modo de ver el mundo. Nos hemos regalado sonrisas, lágrimas, nos hemos abierto a otras culturas, hemos demostrado que trabajar en equipo no solo se nos da bien sino que nos gusta y disfrutamos con ello.

De esta semana, además del aprendizaje, me llevo conmigo a personas y a algunos amigos. Gracias, gracias a todos los que habéis tomado parte en este pequeño viaje, en esta microvida, me encantaría que en la próxima formación volviésemos a coincidir todos y compartamos más sobre esta experiencia que aún nos queda por vivir y que, aunque la vivamos separados, nos une, ya que ya formamos parte del SVE. Una vez más, gracias por hacer de mi primera semana en tierras italianas, una de las mejores de mi vida. Nos vemos pronto, ya sea en la ciudad o en la montaña.

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