Nueva York III parte: De camino a Times Square

Cierro los ojos y vuelvo a trasladarme a aquel grandioso lugar y vuelvo a sentirme pequeña y perdida entre tantas personas, entre el movimiento, entre los coches que van con prisas, entre los peatones que no esperan a que se ponga en verde, que diga, en blanco. Los muñecos allí son blancos. Un desayuno más, un día más, nunca uno menos. Todo suma. Todo.

dsc_0342Volvía a amanecer un bonito día y tenía mucha ilusión por lo que se nos presentaba por delante. Había visto tantas veces en las películas el Empire State y el Chrysler que llegada la hora, tengo que confesarlo, los confundí, los confundimos. Un lapsus. Y tengo que decir que el Chrysler es muchísimo más bonito aunque tampoco hay un edificio feo por allí. Además, ¿en cuántas películas han salido? ¡Cuántas veces nombraron también los de Gossip Girl el Empire! Y, ¡qué cool sonaba!  

Es curioso ver a los neoyorquinos pasear y no prestar atención a estas edificaciones, tan normal, tan cotidiano para ellos, pero es que, lo más alto en Chiclana es nuestra querida Ermita de Santa Ana por lo que no podía dejar de sorprenderme y mirar hacia todos los lados. Aunque quizás, el edificio más curioso de todos es el Fuller que te puede sonar por las películas de Spiderman. A mí me recordaba a la caja de cereales de ositos de chocolate ya que aparecía justo este edificio tan peculiar.

Otras de las cosas que me sorprenden allí son las ardillas, la cantidad de ellas que hay y no sólo por Central Park o los parques más grandes de la ciudad sino por todos lados, cómo se atraviesan por las calles y cómo cruzan las carreteras y se te acercan sin huir. De hecho, una curiosidad que me llamó la atención fue no ver perros abandonados por allí, sólo ardillas, lo que no sé si es bueno o malo. Desconozco cómo funcionan las protectoras de animales o las perreras de NY pero me lo apunto. Lo repetimos María y yo en alguna que otra ocasión.

También me llamó la atención la cantidad de helicópteros que vuelan por la ciudad de Nueva York a todas horas. En muchas películas aparecen sobrevolando la ciudad pero es que creo que es imposible tomar una escena aérea y que no salga ninguno.

Ese día antes de comer visitamos el Chelsea Market  en Nueva York, un lugar dondedsc_0372 comer mucha variedad de alimentos y también donde tomar diversas bebidas. También visitamos el High Line Park, un parque muy peculiar que se encuentra sobre la antigua vía ferroviaria de NY que se desarrolló para crear el lado oeste de Manhattan. Después un largo paseito que nos llevaría un rato, ¿qué digo? Un ratazo hasta alcanzar uno de mis objetivos, acercarme y hacerme una foto con el edificio del New York Times. Y digo ratazo porque esta vez lo tengo que decir, nos dimos un buen ‘pateo’ por unas calles que, en esta ocasión, no me llamaban en absoluto, y el camino se me hizo eterno. Quien nos viera pasear por allí se preguntaría qué hacíamos dos turistas por aquella zona. Además, estuve a punto de caerme en medio de la carretera y tirar a María mientras pasaban muchos coches por nuestro alrededor. Esa parte no fue divertida. Al menos, unos minutos después nos topamos de frente con el New York Times, no hizo falta buscarlo.

dsc_0375Allí en la puerta nos ocurrió una cosa. Quería saber dónde estaba el Daily News Building. Había un hombre enchaquetado y una mujer mayor, él me pareció que estaba en su break y que ella estaba esperando un taxi u otro medio de transporte así que me acerqué al hombre a preguntarle. Él no tenía ni idea, posteriormente, la mujer se me acercó, me sonrió y me dijo con su acento americano que si no le había preguntado a ella antes por ser mujer. Sinceramente, me dejó un poco cortada en el momento pero enseguida nos pusimos a hablar sobre feminismo y sacó el móvil para mostrarme dónde se encontraba el lugar que estaba buscando. Aquella mujer me había dado una lección en un momento. Nunca dejamos de aprender y me despedí con un ‘We can do it’ a lo que me dedicó una sonrisa.

Pronto llegamos a la zona de Times Square, un lugar que me gustó mucho, ya que mirases para donde mirases había pantallas enormes por todos lados. Ese día decidimos comer en el McDonald de allí, también muy iluminado por fuera. Ya creo que he perdido la cuenta de las hamburguesas que llevaba… Más de tres y cuatro seguro que cayeron durante el viaje…

Paseamos por las calles de Times Square, entramos en diversas tiendas y nosdsc_0397 quedamos un par de horas sentadas en las míticas escaleras rojas desde donde aconsejan ver el atardecer, pero antes de que esto sucediera continuamos nuestra ruta para seguir viendo cosas y acabamos en el jardín de la cerveza, donde María se bebió una cerveza y yo una sidra, y jugamos a un ajedrez gigante que había en el parque aunque no nos dejaron acabar la partida. ¡Qué malajes!

Un rato después volvimos a las escaleras rojas para ver el ambiente de Times Square por la noche, mucho más sorprendente por toda la iluminación de las calles. Era simplemente impresionante.

Es increíble cómo la memoria humana va decayendo con el paso del tiempo, hago un esfuerzo por acordarme de cada día, de cada detalle, esto me sirve como ejercicio memorístico aunque he de decir que las fotografías hacen mucho. Pero han sido diez días tan intensos en los que hemos visto tantas y tantas cosas que es lógico que a bote y pronto no pueda decir el día exacto de algo sino que tengo que ir encadenando sucesos.

Hoy llevo demasiadas horas en el ordenador así que mejor acostarse…Sigo creyendo que todo fue un sueño…

¡Buenas noches!

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