La buena gente, excursión a Granada

Voy a hacer un kit kat entre tanto mal que últimamente (bueno y desde hace ya bastante tiempo) se observa por las distintas redes sociales. Nos hemos acostumbrado a tanta maldad que, cuando ocurre algo bueno, o algo que debería ser considerado lo “normal” lo engrandecemos y hasta hace que nos emocionemos. Al menos a mí me pasa, y sé por fuentes cercanas que a personas muy próximas a mí también les ocurre lo mismo, pero no está demás ser agradecido.

El fin de semana pasado mi hermana Mj, mi amiga María y yo emprendimos un pequeño viaje que hacía unos meses teníamos previsto. Visitar Granada. Qué ciudad más maravillosa. Queríamos unos días para nosotras, disfrutar, relajarnos…Bueno esto último en realidad no, queríamos ver tantas cosas que apenas nos daba tiempo a descansar.

Una de las visitas obligatorias era la subida al Albaicín que hicimos la primera noche. Tenemos que decir que íbamos un poco perdidillas y un agradable joven que iba en moto nos indicó el camino correcto, incluso cuando nos adelantó, poco después paró su vehículo y nos lo indicó mejor. Esa tarde habíamos estado merendando en una tetería (de tantas) que hay por la calle Elvira, un buen lugar para ir a tomar tés, probar la comida árabe o tomar las típicas tapas. Hay que ser agradecida con el camarero que tanta paciencia tuvo con mi hermana porque no sabía qué pastel ni qué té tomar (situación difícil para ella sabiendo lo indecisa que es). Además, fue muy cercano a nosotras. Poco después, un joven que estaba sentado en unas mesas más alejadas nos preguntó si nos importaba que se sentara con nosotras. Era alemán y estaba haciendo su viaje en solitario, ya necesitaba un poco de compañía y charla. Pasamos un rato muy agradable, hablando sobre diferentes asuntos. Con personas así da gusto, conscientes de la realidad y preocupados por el mundo en el que vivimos.

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Sorprende que una persona se quiera sentar con un grupo de chicas sin ninguna intención detrás como se podría pensar, pero no es así. Estamos siempre acostumbrados a lo peor. Sin embargo, he de decir que nos gustó mucho conocerle. No obstante, no era la primera vez que nos ocurría algo así. En otoño del año pasado, estando por la playa de la Barrosa (Chiclana), sentados Pablo, Mj y yo en una terracita, un hombre mayor, alemán, también quiso ser partícipe de nuestra conversación y acabamos dos horas hablando con él. Quería conocer los pensamientos de los jóvenes españoles, cómo nos relacionábamos y qué pensábamos sobre ciertos temas. También fue muy agradable.

Pero también tengo que decir que la noche siguiente, mientras cenábamos un pollo alnievee curry exquisito, otro muchacho se aproximó para entablar una conversación con nosotras. Qué torpe. Así no. Era el típico que quería vacilar delante de sus amigos pero supimos echarlo rápido. Sin embargo, el camarero también acabó convirtiéndose en casi amigo (supo vender bien). Ese día, antes de subir a Sierra Nevada, almorzamos en un bar frente a la estación de autobuses. Tapas estupendas, además, como es conocido en los bares granadinos, al servirte una bebida suelen regalarte una tapa pero el camarero nos vería con cara de pasar hambre (cosa que no era cierta) y encima nos regaló otra extra de carne en salsa. Casi perdimos el autobús por su culpa…¡Bendita culpa!

Después de aquello cogimos a tiempo el autobús y subimos a Sierra Nevada, queríamos hacer bolas de nieve y tirárnoslas. Que sí, que somos ‘tó’ noveleras pero también hicimos un muñeco de nieve la mar de original. Nos encantó Pradollano, parecía típico de película. Ya habíamos estado por separado hace años. A la vuelta pensábamos que no nos iba a dar tiempo a coger el autobús para el pueblo donde nos estábamos quedando, Albolote, y qué cierto fue. Pero los astros se alinearon a nuestro favor, y el buen conductor y, sobre todo, buena persona, nos hizo un enorme favor. Como para no estar agradecidas.

En definitiva, un finde estupendo con estas dos personas que tanto quiero. Reímos, hablamos (mucho, mucho, mucho), nos divertimos, disfrutamos y lo pasamos en grande. Debería ser obligada una excursión de este tipo al año, ¿no?

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