Rylane

Hace poco más de seis meses llegué a Rylane, un lugar pequeño, perdido entre llanuras y montañas. ¿Pueblecito? No sé si quiera si llamarlo de este modo. Dejémoslo en “un lugar aislado”. Rylane tiene otro color ahora, quizás es porque estamos en primavera, todo está florecido lo cual hace el paisaje mucho más bello. Diferente, es la palabra que describiría mi vida aquí. Muy diferente. 

Cuando llegué estaba encantada del trato recibido desde el primer momento, el interés y esa intención de querer hacerte sentir bastante bien en la casa. Chocolatinas de vez en cuando como cuando se quiere premiar o ver sonreír a un niño pequeño. Algún kilo de más seguro. Así que como digo, muy contenta desde el principio. Aunque claro, no se puede comparar una casa donde vas a pasar un tiempo, en principio indefinido, con tu verdadero hogar, puesto que habrá momentos en los que no sabrás si quedarte en tu cuarto, si seguir en el salón… Existirán momentos donde te encuentres fuera de lugar y en el único sitio que quisieras estar es en tu salón, en tu sofá o en tu cuarto con la puerta abierta pegándole un chillido a tu hermana o diciéndole a tu madre que deje de organizarte tu armario.

No puedo mentir ahora y decir que no he tenido ningún momento triste, de enfado o de querer tirar la toalla antes de tiempo. Tuve una gran caída unas semanas antes de Navidad donde estaba segura de que no aguantaría hasta abril o incluso me iría antes de tiempo. Antes de Navidad no teníamos mucha vida social aquí en el pueblo pero tampoco en la ciudad. Sí, conocíamos a gente, pero no entablamos una gran amistad con nadie como para decir:merece la pena quedarse. La cosa se tambaleó un poco pero no era por la familia en sí. Sentía pena, incluso llegué a llorar pensando en que me podía ir antes de tiempo. Pero muchas veces entran en juego otros factores y no sólo te puedes dejar llevar por los sentimientos.

Al volver de las Navidades todo cambió bastante. En primer lugar, cambiamos nuestra academia por nuestras clases particulares donde conocimos a nuestro profesor, quien nos está ayudando bastante y hace que las clases sean muy llevaderas a la vez que nos prepara con exámenes. También conocimos en esas clases a dos personas con muy buen corazón. A una de ellas no puedo dejar de admirarla, pues se valora mucho el esfuerzo y esas ganas de vivir que tiene tras superar una grave enfermedad. También, después de Navidades salimos más continuamente, no sólo de fiesta, también para tomar un simple café o almorzar con nuevas personas que iban apareciendo por nuestra vida. Fue entonces cuando, un día cualquiera, conocimos a uno de nuestros amigos de Cork. Un chaval que en principio parecía timidito pero que pronto se abriría a nosotras y veríamos en él a un amigo. Él a su vez nos presentó  a sus amigos. Ya hablé de ellos en mi post sobre Dublín, cuando hablaba de las Microvidas, de esas personas que van apareciendo por tu vida, te marcan y luego se van pero seguirás acordándote de los buenos momentos vividos juntos. En ese mismo viaje conocimos por fin a alguien de Cork, una persona que desde el principio se entregó a nosotras, nos abrió las puertas de su casa y nos enseñó (y sigue enseñando) mucho inglés. Grandes.

Además, nuestra amiga Noelia decidió embarcarse en esta aventura Au pair, y hemos podido verla tres veces en tres meses, lo cual es bastante positivo. Estoy segura que si hubiésemos estado en España no nos hubiésemos visto “tanto”. 

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Pero no todo queda ahí, también aprendimos a valorar más este lugar: Rylane. Donde construí mi primer muñeco de nieve. ¡La primera vez que he jugado a tirar bolas de nieve! Donde dejamos de ser las desconocidas por ser las que viven con **. “¿Ah, tú eres tal?” Y te invitan a una bebida. Dos pubs en Rylane. Una fiesta con nuestros hostparents y sus amigos que no olvidaré (bueno esto entrecomillas). Y encontrar a otra persona maravillosa que pronto se convirtió en nuestro amiguito de Rylane, como María y yo le llamamos. Aunque, lamentablemente, en menos de una semana se va muy lejos de aquí. Da pena hacer amigos justo ahora, después de estar aquí durante más de seis meses y que se vayan tan pronto. Pena y coraje al mismo tiempo. 

Rylane era un punto perdido en el mapa. “¿Vives en Rylane? ¿Dónde queda eso?” Nadie tenía ni idea. “Tenemos a vacas por vecinas, ¿quién nos va a secuestrar por aquí mamá?”Bromeaba a través de Skype con mi madre. Poco a poco, día a día, este lugar se ha ido ganando mi respeto. Además, tanto mi hostfamily como la de María, me han ayudado a ello. ¿Qué serían nuestros viernes sin tomarnos una sidrita y un vinito en la casa de María con ellos? ¿O  bromear en “mi casa” a cuento de ello? Las bromas no pueden faltar entre nosotros y es algo que se agradece bastante. Me permiten mostrar parte de lo que soy aunque muchas veces tenga que pensar dos veces la respuesta o no pueda expresar todo lo que quisiera. Es más difícil soltar alguna ironía en inglés. Pero se termina consiguiendo. 

Cómoda, me siento cómoda aquí. Fue por ello por lo que al final decidí alargar mi estancia y no volverme en abril (cuando supuestamente terminaba mi “contrato”). Será en junio cuando me marche definitivamente. Da mucha tristeza pensar en ese momento pero aún me quedan un par de meses por aquí y muchas historias más que contar. Además, un descansillo de por medio, en Semana Santa, cuando me escaparé unos cinco ditas a Chiclana. Un descanso nunca viene mal. 

Después de todos estos meses de mal tiempo, por fin, María y yo hemos podido pasear entre  tanto verde y montar en bici, lo cual hace que desconectes de tu día  a día. Hemos conocido un poquito más Rylane. Bueno, no estoy segura de si ya esa parte seguía siendo Rylane. Aquí las divisiones territoriales no están muy bien marcadas o yo las desconozco. Pero no me importa. 

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Al buen tiempo, buena cara. 

Un pensamiento en “Rylane

  1. ¡Fantástica reflexión de este tiempo aquí niña! Las lágrimas me caen por la cara, sé que no es raro. Pero, ¡ay! que bonito y a la vez qué extraño resulta en este punto indefinido de nuestras vidas ver el tiempo pasar. Aunque me siento satisfecha, pues, hasta la fecha, podemos estar tranquila, ya que no hemos desaprovechado, en ningún sentido, ni un minuto de nuestras vidas.🙂

    María. ^^

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