Londres (II)

 He decidido dividir este viaje en dos entradas diferentes porque creo que tengo mucho que contar y, aunque se trate de una experiencia personal, puede ayudar a aquellos que quieran visitar Londres. También quiero subir muchas fotos para hacerlo más visual, y ya que se trata de un blog, es prácticamente una obligación.

El domingo por la mañana tomamos la misma rutina. Nos levantamos a las ocho de la mañana para aprovechar bien el tiempo y planear lo que sucedería las horas próximas. Un desayuno, caras de emoción, bromas y, sobre todo, ganas de pasarlo bien. 

Nuestro primer destino fue Buckingham Palace, el palacio real, donde tendría lugar el famoso cambio de guardia. Aunque, lo cierto fue que no estuvimos allí demasiado tiempo. Preferimos ir a St. Jame´s Park para detenernos con las diferentes aves y hacernos magníficas fotos con el London Eye al fondo. En este parque vi por primera vez cisnes negros. No quería marcharme de allí sin verlos y ¡lo conseguimos! Es curioso que estos animales, al igual que otros como los albatros, permanecen fieles durante toda su vida. Una vez que muere su pareja no buscan a otro “compañero sentimental”.

Después de coger el metro anduvimos un rato hasta llegar al Puente de Londres donde disfrutamos también de un precioso paseo y  maravillosas vistas.

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Como ya dije, Londres tiene varias caras. Por un lado existen grandiosos rascacielos acristalados que te impiden ver el cielo. Y,  por otra parte, lugares más espaciosos que te permiten ver al fondo las atracciones más turísticas de la ciudad.

Volviendo al puente de Londres, allí hicimos una pequeña parada donde María, Elena y yo subimos para conocer un poco más sobre el proceso de construcción de este monumento. Sinceramente, tras ver por fuera lo que era la Torre de Londres me quedé con las ganas de entrar en la fortaleza pero para ello necesitaríamos varias horas y queríamos visitar el Museo Británico. Este museo también nos encantó. Lleno de arte por cada esquina: Mesopotamia, Egipto, Grecia, Roma…Aunque nos hubiésemos quedado más tiempo para poder disfrutarlo mejor. La pena es que cerraba demasiado temprano, a las 17.30 de la tarde. Allí podrías pasar días contemplando las grandiosas figuras creadas por el hombre que tantos años después, aún persisten. 

¿Próximas parada? King´s Cross por favor, donde Elena y yo fuimos las más felices al fotografiarnos en el andén 9 3/4 que nos llevaría a Howarts. Después  “del momento” nos dirigimos a la tienda de Harry Potter. Parecía que estábamos en la verdadera tienda donde podríamos adquirir nuestra varita mágica. Sí, lo vivimos demasiado. 

DSC_1042 Luego fuimos a la zona de Covent Garden donde merendamos como reyes. ¡Qué irónico! Buscando siempre un lugar económico para comer y, sin embargo, fuimos a un lugar de lujo para tomarnos nuestros cafés y chocolates. Pero mereció la pena, ya que María encontró un chocolate similar al que nos ponen en España. Un chocolate espeso. Un chocolate de verdad. 

La noche iba cayendo, ya el tiempo no nos acompañaba, hacía frío y llovía, queríamos estar refugiados. Quedamos con nuestros amigos Rosalía y Natael que están viviendo allí y nos dirigimos de nuevo al Zoo bar, muy cerca de donde nos encontrábamos. Allí estuvimos un rato poniéndonos al día aprovechando la “happy hour” y después fuimos a Trafalgar Square. Famoso lugar construido para conmemorar la victoria de Inglaterra frente a las tropas francesas y españolas en el Cabo de Trafalgar (España). La verdad es que de noche no se puede apreciar verdaderamente la belleza de esta plaza, además había obras que dificultaban su visión. Fue entonces cuando nos dio por mirar la hora y nos dimos cuenta de que eran las once de la noche. Hora de coger el metro de vuelta para el apartamento si no nos queríamos quedar en tierra. En este momento sí tuvimos que apresurarnos y buscar el metro adecuado. Pero todo se consigue. Y un rato después, ya estábamos en el apartamento con nuestra cena, esta vez comprada, y descansando, ya que después de estos dos días ya supimos de la palabra cansancio. 

 Un viaje inolvidable que guardaremos en nuestra memoria para toda nuestra vida, ya que creo que no ha decepcionado a nadie. Al contrario, ha superado con creces nuestras expectativas. Importante para Elena ya que era la primera vez que hacía un viaje de este tipo y, encima, a un lugar que tenía muchísimas ganas de visitar. Además, vería a su hermana. Importante también para nosotros cuatro ya que después de casi dos meses nos volvíamos a reencontrar. Estábamos deseando cumplir este sueño, pasar juntos estos días y disfrutar como lo hemos hecho. Sentir nuestro cariño, abrazarnos, vernos felices  porque estábamos los cinco en Londres. 

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Momento también emotivo cuando tuvimos que despedirnos del resto del grupo  en la boca del metro. Cuando se marcharon sentimos un gran vacío a nuestro lado. Faltaban ellos. El viaje era nuestro. De los cinco. Cuando te diviertes tanto y no hay un sólo segundo de aburrimiento el tiempo pasa volando. Hubiese sido un gran momento para detener el tiempo. 

Así que, después de esta despedida, María y yo seguimos nuestro viaje, ya que no cogíamos el avión hasta siete horas, aproximadamente, más tarde.

Próximo destino: CAMDEN TOWN. Cuánto nos arrepentimos de no haber cambiado Covent Garden por este emblemático lugar. Nos dio mucha pena que los nuestros no pudieran verlo, pero no podíamos sacar más horas de ninguna parte. Aunque siempre dicen que hay que dejar algo pendiente, ¿cierto? 

Camden Town es una zona donde convergen diversas culturas, donde, en un lugar céntrico del barrio, puedes encontrar un puesto detrás de otro de diferentes países (India, China, Turquía, Italia…). Incluso un falso puestecito español con la bandera española y lunares que recordaban a Sevilla pero que nada tenía que ver con España. Un chino sirviendo comida italiana. Muy español. 

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Los asientos eran motos con un techo por encima con vistas al río donde, si querías, podías hacer un recorrido turístico por él. Un barrio cuanto menos pintoresco con muchísimas tiendas de todo tipo y no muy caro. La próxima vez que vuelva creo que voy a ir con la maleta vacía. Merece la pena visitarlo y pasar una mañana o una tarde entera allí. 

 Tras el viaje me siento muy feliz. De acuerdo, triste por una parte, porque nos tuvimos que despedir y no sabemos si antes de junio tendremos otro reencuentro. Pero, no quiero enturbiar este viaje con la melancolía o tristeza que pudimos sentir todos al final del trayecto porque estos tres días han merecido MUCHO la pena. He hecho algún que otro viaje en mi vida, no me puedo quejar, pero éste se puede situar fácilmente en la cima o muy muy próximo a ella.

               -Recuento ¿estamos todos? 

               -Uno, dos, tres, cuatro, cinco…

               -Recuento de tarjetas

                -Uno, dos, tres, cuatro…

Todos miramos a una persona diminuta: ¿María?

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