Días sin luz pero con nieve

Qué irónico mi último post hablando de que sigue habiendo luz en la oscuridad cuando nos hemos llevado dos días sin nada de luz en Rylane, bueno ni aquí ni en alrededores debido a la tormenta. 

 ¿Cómo se las apañaban antes nuestros ancestros? Ahora se va la luz y parece que se nos va la vida detrás. Sin horno, microondas, agua caliente (para los que tengan el termo eléctrico), sin televisión, sin ordenador, sin móvil y un largo etc. Damos por sentado que la electricidad es un gran bien que nos ha aportado grandes facilidades pero, ¿qué ocurre cuando ésta falla? Nos encontramos un poco desaviados, hasta el punto de no poder abrir la misma puerta de tu casa ya que es eléctrica.  Pero, todo se consigue. Antes se saltaba, uno se pringaba de barro, no había ningún problema (de hecho, yo he tenido que hacer esto para salir de la casa). 

Ayer mismo, hablando con mi host father él me dijo que a veces era bueno volver a estos momentos donde la comunicación se hace verdaderamente importante. ¡Y qué verdad tan grande! ¿He echado de menos Internet? Pues mira, para qué mentirnos, un poco sí. Trabajar en una casa durante tantas horas con un niño se hace un poco cansino si no tienes la opción de poder salir o hablar con otras personas, además, estando lejos de los tuyos, esto se incrementa. 

En un principio me negaba al uso del whatsapp pero realmente creo que es un gran bien que nos han aportado. ¿Necesario? Deberíamos redefinir esta palabra yo creo. ¿Os acordáis de la pirámide de Maslow? Quizás sería demasiado decir que el uso del whatsapp es una necesidad fisiológica pero quizás sí que podríamos incorporarla en la segunda categoría de “seguridad”. Para algunos quizás se encuentra en el primer nivel pero no quisiera yo considerarlo así a pesar de que lo primero que hago cada mañana una vez suene el despertador es ver si tengo algún mensaje… Nosotros mismos nos vamos creando nuestras propias necesidades con lo cual, si van apareciendo necesidades, de igual modo podrían desaparecer. 

800px-Pirámide_de_Maslow

Me he ido por los cerros de Úbeda hablando de esta aplicación, que por cierto, como todo, tiene sus días contados ya que van apareciendo mejores competencias.  

Estaba hablando de estos dos días sin electricidad porque luz teníamos. Al menos, ahora se van notando los días algo más largos y no empieza a oscurecer sobre las 16.30 sino una hora más tarde, lo cual se agradece bastante, además, ¿dónde quedó el uso de las velas? Ello provoca un cálido ambiente, a mí me gusta siempre y cuando encuentre un mechero o unas cerillas. Además, ayer pude disfrutar de un gran paisaje aquí mismo en la casa, en el jardín porque me levanté y estaba todo nevado. No es Navidad, aquellos que me conocen bien saben que siempre he tenido en la cabeza la siguiente imagen “En Navidad, la gente por la calle, comprando regalos, los villancicos y la nieve”, era una frase que he ido repitiendo Navidad tras Navidad, un imposible allá en mi verdadero hogar y que, casi se ha hecho posible aquí en Rylane, casi, porque ya es febrero pero he podido disfrutar de este momento. Ayer hice mi primer muñeco de nieve con una de las niñas que cuido mientras el peque nos ayudaba a esta maravilla de construcción. Disfruté como una niña pequeña mientras veía nevar, hacía fotos y tiraba bolas de nieve, aquello que sólo había visto con anterioridad en películas. Ya que hace frío igualmente, ¡al menos que nieve!

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Después, el frío pudo con nosotros así que nos fuimos para la casa a entretener al pequeño mientras disfrutábamos de un “chocolate caliente” (de aquí…no de mi Antonia…). Y más tarde, me sentí una total abuelita cuando la niña me dijo que le contara historias de mi vida. Así hice y estuvimos bastante entretenidas mientras hacíamos tiempo y la electricidad volvía. Cuando ésta volvió lo primero que hice fue mirar whatsapp sí, tenía muchas conversaciones pero no contesté a todas tampoco. Di las señales pertinentes para decir que sigo viva y me quedé con la niña jugando con mi móvil y hablando con mis hostparents. 

He de mencionar otra situación de la cual no he podido  dejar acordarme en estos días. Aquel verano, hace tres justamente, cuando se fue la luz en el chalet de mi abuela y estábamos ella, mi hermana, mi prima Teresa y yo. Un recuerdo que guardo con mucho cariño, a la luz de las velas y nosotras. Mientras exista buena compañía no importa el resto. 

Un pensamiento en “Días sin luz pero con nieve

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