Luz y oscuridad

Hace unos días escribí un post que nunca llegó a ver la luz. Simplemente no me gustó el resultado. Tal vez los periodistas (algunos) somos un poco quisquillosos. Esta vez no iba a comentar ningún viaje concreto, no estoy siempre viajando ¡más quisiera! Iba a hacer un viaje al interior de mi misma pero al final, me arrepentí. Aun así, vamos a reflexionar un poco…

Voy a utilizar un estado que puso el otro día María en Facebook para desarrollarlo:

“Some days you feel that there are still good people on the face of the Earth. Today it is one of those days for me.” María Vélez. /“Algunos días sientes que todavía existen buenas personas sobre la faz de la Tierra. Hoy es uno de esos días para mí”. 

¿Cuántas veces os ha pasado que habéis esperado algo mínimo de una persona y al final os han dado con la puerta en las narices? A mí me ha ocurrido alguna que otra vez. Muchas veces creemos que esas personas que llevan ya tiempo caminando en este viaje llamado vida contigo jamás te decepcionarán, pero, cuando esto llega a ocurrir, el dolor es aún más fuerte porque esperábamos más de ellos. Ese es el peor sentimientos de todos, más que el odio, que un simple enfado… Que alguien te diga “me has decepcionado” creo que es lo peor  que podemos oír. Esa decepción, para mí, se convierte en rencor (lo cual tampoco es justificable) pero este es uno de mis defectos. Tal vez soy un poco radical…

No voy a infravalorar a los que están siempre,  a los que han demostrado y demuestran día a día su fidelidad, por supuesto, y muy agradecida que estoy con ellos. Ellos saben quiénes son.

Pero este post va por esas personas que, sin apenas conocerlas han ofrecido su mano y todo lo posible por hacer que tú estés feliz y que, cuando les preguntas “¿por qué hiciste esto?” Te contestan “porque quiero que sonrías”. Estas personas existen y he tenido el placer de toparme con algunas.

Recientemente he conocido a una persona que en poco tiempo se ha ganado mi cariño y que en nada ya me estaba ofreciendo todo lo que tenía. ¿Por qué nos tienen que sorprender estas situaciones? ¿No debería ser lo normal? No, no para la mayoría de las personas quienes siempre esperan algo a cambio. Tú me das, yo te doy. Así funciona este sistema en el que estamos inmersos. Pero, de vez en cuando, hay un brillo, una luz dentro de tanta oscuridad que te hace creer en la bondad de las personas, en aquellos que no esperan nada a cambio, aquellos a los que no les importa lo que piense el resto de la sociedad, aquellos que hacen que abras los ojos y tu mente y hacen que reflexiones sobre estos temas.

Muchas veces me pregunto, ¿qué te estoy dando yo?

 Todavía hay luz en la oscuridad.

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