Berlín en 5 días

Decía siempre mi abuela, “¿qué es lo peor de los helados? Que se acaban”. Gran frase que yo la extrapolo a los viajes. Y es que, después del viaje que sea, siempre siento esa añoranza de verme rodeada de mis acompañantes de aventuras y de la inquietud de querer ver algo nuevo, de seguir conociendo mundo. Al despertarte después de un viaje todo parece un sueño y cada cual continúa con su rutina. De todos modos, esa es la parte que los hace especiales, salir de tu día a día y convertir los pequeños momentos en grandes anécdotas que recordar cada vez que nos veamos. Sigue leyendo

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2018: Una de cal y una de arena

Y ahí va mi balance de 2018. Un año lleno de emociones y de momentos inolvidables. Un año marcado por las idas y venidas, mis viajes, esos que me han hecho enamorarme, emocionarme, vibrar, sonreír cada vez que me he encontrado en un aeropuerto. Sigue leyendo

Dos días en Budapest

Y llegamos a Budapest! Tres horas con el bus Flixbus y ya estábamos en la parada de autobuses Népliget, en la parte de Pest, ya que nos venía mejor para nuestro destino. Con esta compañía hay autobuses prácticamente cada hora, y el precio, si lo coges con tiempo, es bastante bueno, por 9 euros puedes llegar a la capital húngara desde Viena. A nosotras nos salió algo más caro por dejarlo para el final. También está la opción de coger el tren ÖBB pero nos salía mejor el bus. Sigue leyendo

Dos días en Viena ^^

En esta entrada os voy a empezar contando el Viaje de las Hermanas Reyes a Viena y a Budapest.. Un viaje que os recomiendo gratamente sobre todo en las fechas elegidas  (del 30 de noviembre al 5 de diciembre). Eso sí, si no os importa mucho que haga frío y nieve… Pero si vas preparados… ¡No pasa nada! Además, podréis disfrutar de estas magníficas capitales nevadas. Le da un encanto especial.

La nieve nos dio la bienvenida en Viena.

Pues bien, antes de ponerte como un loco a hacer la maleta lo primero que tienes que hacer es buscar información sobre el tiempo meteorológico para no llevarte sorpresitas. Así que visto que nevaba justo en el periodo elegido… No podía faltar un buen chaquetón, gorro, bufanda, guantes y ropa abrigada. No hay que enloquecer con la ropa… Más del 90% del tiempo no lucirás tus modelitos.. El chaquetón no es ningún elemento de decoración.. Y otro consejo…unos leggins debajo de unos vaqueros también hacen mucho. También el paraguas es un buen amigo en este periodo.. A nosotras nos sirvió la primera noche que fue cuando nevó, el segundo día que también nevaba preferimos usar los gorros ya que el paraguas nos daba fastidio.

Nosotras nos quedamos en una casa que buscamos por Airbnb. Un lugar muy recomendable. Una chica italiana nos recibió y teníamos total independencia. Es cierto que no estábamos en el centro pero nada que no se pueda solucionar con el metro. Llegamos por la noche pero aun así pudimos coger la línea de tren S7 de la compañía OBB por tan solo 4 euros y 25 min después estábamos en la estación Wien Mitte donde cogimos la línea de metro u4 para ir a nuestro destino. (Hay otro tren…El city Airport Train pero es más caro).

Lo cierto es que Viena está muy bien comunicada. Nosotras llevábamos nuestro programita ya hecho de antemano y el primer día nos tocaba caminar bastante. Además, así es como se disfruta mejor la ciudad, disfrutando de sus calles y no llegando sólo al lugar turístico. Nuestra primera parada fue el Naschmarkt. Aquí hay más de cien puestos de productos típicos de la ciudad pero también de otros países. Esta bien darte una vueltecita por allí aunque te acribillan queriéndote darte a probar de todo. 

Allí vimos que había una cafetería en el centro del mercado y nos paramos para coger fuerzas. En realidad fue la peor opción. El servicio era un poco lento y nada económico. Nos pedimos un capuccino y unos pancakes para compartir.. Pero para mi gusto estaban demasiado secos.  De allí fuimos en dirección al Palacio Hofburg. De camino nos topamos con un precioso parque en el que disfrutamos como niñas pequeñas jugando con la nieve. Merecía la pena quedarte un rato por allí y sacarte unas fotos antes de ir al complejo arquitectónico… Que por cierto es gigante, con un museo,una biblioteca, la escuela de invierno de equitación…Hasta un mariposario en el parque Burggarten. Nosotras disfrutamos de todo por sus alrededores. Y es que en Viena te encuentras con palacios, grandes monumentos y parques preciosos por todos lados. ¡Es una maravilla! Disfrutas tan sólo paseando y admirando la belleza de la ciudad. De lejos vimos el Ayuntamiento pero lo reservamos para más tarde ya que sabíamos que había un mercado de Navidad, de esos que me encantan a mí, de los de las películas :)) así que preferimos ir por la noche  (aunque a las 5 ya era de noche así que no penséis que con “de noche” me refiero a las 10).

Paseamos por el Palacio y de allí fuimos a la Ópera. Nos dijeron que a las 15.30 había un tour para españoles así que pensamos que sería buena idea volver más tarde. Paseando y paseando llegamos a la Iglesia de San Carlos Borromeo. Tampoco entramos pero es maravillosa por fuera. Además, está en un parque donde también había un mercado navideño. ¡Cómo para no ir!

Mj contemplando el parque

De allí fuimos a uno de los parques más antiguos de Viena, el Stadpark. Muy grande, precioso, con un lago, sus patos.. Muy aconsejable ir. Para esta hora ya nos picaba un poco el hambre así que fuimos en dirección a la Ópera y así ya estar cerca para hacer el tour. Para entrar en calor nos pedimos una sopa de crema y verduras con panecillos y luego la comida típica de Austria.. Tatatachán…. el ‘Wiener Schnitzel’ en otras palabras, un filete empanado con patatas. Que a ver…. estaba bueno… Pero no dejaba de ser un bistec. Allí nos bebimos también una cerve típica. La verdad es que este parón vino muy bien y la sopa entró de lujo.

Tras echar casi una hora por allí, donde nos vimos rodeadas de españoles e italianos, que estamos por todos lados, fuimos a hacer el tour por la Ópera. Entretenido y tampoco es caro para los estudiantes… Si no, me parece un poquillo carillo 9 euros. La verdad es que aluciné mucho con el escenario, lo grandísimo que es y todo lo que hay detrás, tanta maquinaria para los cambios de escenarios. Sí, me quedé un poco con la boca abierta. 

Paseando y paseando por sus céntricas calles llegamos a la maravillosa Catedral de San Esteban, símbolo de la ciudad. Alucinamos mucho con esta catedral gótica. Impresionante. No podíamos dejar de mirar hacia arriba. El centro estaba muy ambientado, estas fechas ya cercanas a la Navidad y ese ambiente con luces y adornos engrandecían la ciudad. 

Es muy famoso el Café Sacher pero la cola era enoooorme, además, los precios bastante elevados. Las críticas son muy buenas, según me habían comentado, pero la capital está llena de cafés. No íbamos a perder tiempo en la cola. De allí fuimos al Ayuntamiento donde disfruté también como una niña pequeña viendo el mercado de Navidad.Y, posteriormente, nos dirigimos a los jardines del Parlamento. Muy aconsejable todo. Posteriormente cogimos el metro porque estábamos ya un poco cansadas y queríamos pasear por los alrededores del Danubio pero nos equivocamos de parada y al final hubiese sido mejor ir paseando, sin necesidad de tomar el metro.

El segundo día nos levantamos temprano para ir al Palacio de Schonbrunn,  el palacio de verano de la famosa Sissi emperatriz, y para llegar cogimos la línea u4. Tampoco entramos en su interior pero merece la pena visitar sus inmensos jardines. En este caso, nevados, lo que le daba un toque muy especial aunque me han dicho que en otras temporadas el verde de los jardines luce mucho también. A mí me enamoró aquel lugar, sobre todo, la subida detrás del palacio. De allí fuimos al parque de atracciones Prater , volvimos a coger la línea de metro u4, nos paramos en Schottenring para hacer trasbordo con la línea U2. La entrada al Preter es abierta al público, tan solo tienes que pagar por atracciones (si te subes). Mi hermana y yo quisimos entrar en la casa del terror y la verdad es que lo pasamos muy bien. Casi salgo sin manos por los apretones de mi querida hermana pero nos hartamos de reír.

Nos faltó por ver el complejo residencial Hundertwasserhaus  y el Palacio Belvedere. Al primero queríamos ir pero nos habíamos entretenido demasiado y no teníamos tiempo, en realidad en Viena estuvimos un día y medio…Y ¡demasiado habíamos visto! En cuanto al  Palacio Belvedere, se trata de una pinacoteca donde se encuentra una de las obras maestras de la pintura, ‘El Beso’ de Gustav Klimt. En realidad lo habíamos descartado de nuestra ruta pero en caso de haber tenido el día completo nos hubiésemos acercado. Del Prater volvimos a la casa (que estaba en la otra punta) para recoger las maletas  pero la verdad es que la dueña de la casa fue muy amable permitiéndonos dejar las cosas allí. Una vez recogidas volvimos a coger los respectivos metros en dirección a la estación de autobuses de Erdberg donde cogeríamos el Flixbus para Budapest. Por cierto, por esta zona es complicado encontrar un sitio para comer…mejor perder un poco de tiempo y comprar algo para llevarte a la boca antes de llegar a la estación…Eso, o hacéis como nosotras, ‘sausages’, en el puestecito de la estación. En la próxima entrada toca Budapest…

Datos de Interés

Página súper útil para ver tema Horarios, precios..: https://www.disfrutaviena.com

También he utilizado el blog de Callejeros Viajeros.

En la Galería de imágenes subo mapa de metros.

Existe un bono para coger metros durante 24 horas por solo 8 euros. La entrada single es 2,30 e. 

La casa donde nos quedamos está en:  Steinbauergasse (más info por privado)

El tren S7 (OBB) es más barato, por 4 euros lo tienes desde el aeropuerto al centro.

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Lo hemos conseguido

Han pasado ya casi 20 días desde que acabara nuestro Intercambio Juvenil ‘Pane Amore e Fantasia’. En realidad sigo sin creérmelo. Hace siete meses que escribimos el proyecto, ilusionadas con la temática y con realizar algo nuestro, de forma conjunta. Cuatro amigas que se habían conocido hacía solamente un año pero luego vivido tantas cosas juntas.

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Y llegó el fin

Después de estos magníficos 15 meses en Molfetta me toca regresar a casa. Hay quien me pregunta si este tiempo ha sido suficiente, si me he cansado, si quisiera permanecer aquí más tiempo…Tengo que decir que tengo una mezcla de sentimientos. He alargado cuanto he podido mi estancia en esta pequeña ciudad, quería terminar la experiencia con estos voluntarios a los que aprecio y, por supuesto, quería volver a disfrutar de mis italianos. A diferencia del #ServiciodeVoluntariadoEuropeo, con el programa #SolidarityCorps he trabajado más, he tenido mayor responsabilidad aún trabajando en el mismo ámbito y, además, el volver me ha permitido escribir un nuevo proyecto con mis italianas y promover más este programa que tan feliz me ha hecho durante este tiempo. Me encanta trabajar con la gente, con los jóvenes y servir de ayuda.

La semana pasada se fueron ‘mis voluntarios’, aquellos con los que he compartido nueve meses, algunas de ellas fueron elegidas por mí y no me puedo quejar 🙂 Hemos vivido una experiencia maravillosa pero han dejado un vacío en Molfetta que no solo siento yo, sino tantas personas que les han conocido, con los que han trabajado, con los que han disfrutado… Echo de menos nuestra rutina, sí. Pero este mundo del Erasmus Plus es como un círculo, unos vienen y otros van. Hace tres meses llegaron otros cuatro voluntarios con los que he tenido la fortuna de compartir la casa (siempre en Paradiso, MI HOGAR!) y muchos momentos. Me acogieron en la que era mi casa sin conocerme (solo una de ellas me conocía) tras regresar de aquellas tres semanas que pasé en España deseando que el programa Solidarity Corps funcionase. Unos van, otros se quedan… Todos dejan huella…A algunos los volveré a ver, a otros, quizás la mayoría, no, pero lo vivido no me/nos lo quitará nadie.

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Pero El Servicio de Voluntariado Europeo no es solo entablar relación con los voluntarios sino con la gente local y aquí mis amigos italianos, como tantas veces he dicho, cobran una gran importancia. Desde que llegué, desde marzo de 2017 que los conocí, han estado presentes en mi vida, sobre todo ellas dos :). Un motivo de gran peso por el que quería volver, eran ellas. Aún nos quedaban (y nos siguen quedando) cosas por visitar pero jamás olvidaré cada salida, cada viaje, cada momento…Quizás no ha sido todo un camino de rosas en estos tres meses pero el apoyo de todos ellos ha estado siempre. Cuánto os voy a echar de menos…

Ahora me encuentro preparando la maleta, tengo mucha ropa y mucho que llevarme…Quisiera hacer como hice en febrero, dejar una maleta (la grande) en Paradiso, con la esperanza de volver…Pero esta vez, la despedida es diferente. En febrero estaba la posibilidad de volver…Esta vez quizás no me he esforzado tanto para buscar un trabajo y quedarme…pero tengo que decir que ahora no me quiero conformar con cualquier cosa. Me da pena dejar lo que dejo, parte de mí permanecerá en Molfetta. Toca volver, descansar, aclarar las ideas y volver a la búsqueda de trabajo…

Se cierra una etapa preciosa de mi vida, otra más que sumar al carro de la vida y solo puedo sentirme agradecida. Agradecida por todo lo aprendido, por haber descubierto un trabajo que me encanta, porque he conocido tantos lugares maravillosos de Italia y, por supuesto, su gastronomía, porque no olvidaré nunca cada momento vivido, cada sonrisa, cada lágrima, cada bienvenida y cada despedida. Una amiga siempre me dice que el lugar donde eres feliz lo hacen las personas. Cierto, lo confirmo. Magari pudiera llevarme a ciertas personitas conmigo y seguir creando proyectos juntas (donde sea)…Es difícil volver y no teneros presente en mi vida…Es inevitable que alguna lágrima caiga al pensar en esto… Ojalá cada abrazo durara eternamente…

Eh si, lo SVE, Erasmus Plus, Solidarity Corps, llámalo como quieras, una esperienza así en el extranjero claro que te cambia la vida. ¡Hasta siempre Molfetta!

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Recuerdos

Al final todo se desvanece y tan solo quedan los recuerdos…Mensajes continuos que con el paso del tiempo van dejando ausencias, que con el paso del tiempo desaparecen…Esos mensajes que esperabas con ansias y entusiasmo, que leías con ternura y una tonta sonrisa…Esas veces que cogías el móvil esperando esa respuesta, una señal, una palabra… Mensajes que releías para volver a sentir aquella plena satisfacción y que cuando tardaban en llegar releías el anterior. Esos mensajes que te hacían vibrar, querer salir corriendo y abrazar a esa otra persona. Después te vas dando cuenta de que no hay vuelta atrás, que aquellos sentimientos existieron, eran reales, fuertes, únicos pero que cada sentimiento tiene su momento, su oportunidad. Trasladas tu mente a aquellos tiempos y no puedes evitar sonreír pero también derramar algunas lágrimas sabiendo que no volverán pero que en lugar de aquellos, vendrán otros.

Vivimos de recuerdos que con el tiempo se van desvaneciendo, no terminan de desaparecer pero yacen ocultos y que de vez en cuando necesitan un empujoncito, una frase, una palabra que te vuelva a trasladar. Nunca llegará a ser lo mismo que la realidad, y menos, si aquellas personas con las que compartiste aquellos momentos ya no están o se encuentran demasiado lejos.

Al momento pensamos que se nos acaba el mundo, nos entristecemos porque somos sentimientos pero solo necesitamos tiempo…El tiempo es siempre la respuesta.

Inyección de felicidad

Molfetta me hace feliz

‘ El SVE te cambia la vida’… ¡y tanto! Lo confieso, la misma noche que llegué a Chiclana tras finalizar este maravilloso año en Molfetta como voluntaria, me compré el vuelo para volver. Había algunos (MUCHOS) cabos sueltos, dudas acerca de cómo volver a este lugar pero una cosa estaba clara, tenía/quería que volver. Ahora lo puedo decir con calma pero he estado irreconocible con tanta inestabilidad, tanta incertidumbre, tantas interrogaciones, con nervios…Y todo por pasar tres meses más en este pueblo que me tiene enamorada. Su gente es especial y de los voluntarios qué decir…Nunca había estado pensando hasta horas antes de tener el vuelo si cogerlo o no. Pero al final, ganó el optimismo (y también el riesgo). Sigue leyendo

L’inizio di una vita nuova

Molfetta.  (http://www.molfetta.ilfatto.net/index.php/in-citta/10856-molfetta-l-inizio-di-una-vita-nuova) Oggi vi proponiamo il racconto e l’esperienza di Cristina Reyes, giornalista e volontaria del Progetto ERASMUS +

“È difficile andare in un altro paese, iniziare una nuova vita da zero, lasciando dietro la propria famiglia, gli amici e praticamente, ma per chiari motivi non ci sono altre alternative che andare via e cercare fortuna altrove. Arrivano dall’Africa (Nigeria, Senegal, Ghana, Gambia, Costa d’Avorio, Libia, Somalia) e Asia (Afghanistan, Pakistan). Alcuni di loro partono per fuggire da guerre e persecuzioni o dalla miseria. Ognuno si porta una storia alle spalle che solo lui conosce, ma adesso prova a cambiare la propria vita.

Quindi alcune associazioni si preoccupano di sostenere queste persone che si sentono un po’ perse all’inizio e cercano di coinvolgerle nella vita sociale. Poi ci sono persone (insegnanti in pensione, volontari della Croce Rossa e giovani volontari del programma Erasmus+) con la voglia di insegnare loro la lingua e di rendere più facile la permanenza in Italia. E’ nato così il ‘laboratorio d’italiano’ presso Comitando. Il laboratorio nasce dalla volontà del forum Molfetta Accogliente di collaborare attivamente con il progetto Sprar (Sistema di Protezione Richiedenti Asilo e Rifugiati), un progetto di seconda accoglienza per richiedenti e titolari di protezione internazionale istituito dal Dipartimento per le libertà civili e l’immigrazione del Viminale e gestito dall’Anci (l’associazione dei Comuni italiani). Il Comune di Molfetta ha aderito alla rete Sprar lo scorso anno e attraverso un bando pubblico ha affidato la gestione del progetto alla Cooperativa Oasi 2 di Trani, di cui Gissi Luisa, laureata in Filosofia e con un master sull’Immigrazione, fa parte.

Gissi spiega che lo Sprar “è stato inizialmente predisposto per 25 persone, dal 1° gennaio le persone accolte saranno 30. Gli ospiti vivono in 5 appartamenti in diverse zone molto centrali della città. L’obiettivo finale è che ciascuno raggiunga la propria autonomia attraverso l’interazione con il territorio”. L’equipe di lavoro è formata da uno psicologo, un’assistente sociale, un educatore, un operatore legale, ecc… I servizi offerti comprendono l’assistenza primaria (vitto e alloggio) ma soprattutto l’orientamento (sanitario, formativo, scolastico, professionale, legale, ecc…).

Aggiunge,“Chi entra in uno Sprar ha già un documento, come richiedente asilo, rifugiato, titolare di protezione sussidiaria o umanitaria ma soprattutto ha già vissuto in Italia l’esperienza di un centro di prima accoglienza”. A seconda del caso questa esperienza può durare sei mesi o addirittura due anni, prima di poter accedere allo Sprar e passare dunque alla seconda accoglienza. Nel primo periodo fondamentalmente si attende l’esito della domanda di protezione internazionale.

“Qualcuno riesce a imparare un po’ l’italiano. Solo in seconda accoglienza si può accedere a percorsi formativi istituzionalizzati, tirocini, contratti di lavoro, contratti di affitto per un’autonomia abitativa legale”, afferma Luisa.

Molti degli immigrati hanno voglia d’imparare l’italiano perché sanno che, per cercare lavoro, questo è fondamentale. Così ci mostra Seckou, uno dei beneficiari molto impegnato nell’apprendimento della lingua, il quale ha sempre un sorriso sulla faccia. La motivazione non gli manca. Ma l’integrazione non è così facile come sembra, poiché molti arrivano senza sapere nulla della lingua Italiana o non sono scolarizzati, inoltre arrivano in un paese sconosciuto dove devono iniziare da zero. Quindi, la lingua non smette di essere una barriera anche se alcuni di loro riescono a parlare l’inglese o il francese oltre alla propria lingua madre. Un’altra difficoltà che si trovano ad affrontare è una sorta di razzismo, molti italiani capiscono la situazione ma “altri si fanno spaventare dal colore della pelle e vedono lo straniero come un nemico”, sottolinea Luisa. Per quanto riguarda l’integrazione, a Luisa non piace questa parola “perché sembra voler dire che loro arrivano e devono diventare come noi. Mi piace di più la parola interazione, che vuole dire che lo scambio è reciproco, è un rapporto tra persone che prescinde dalla nazionalità”.

Così, il laboratorio d’italiano gioca un doppio ruolo che vede l’incontro fra insegnanti italiani in pensione, immigrati ed altri volontari. E’ insieme che si crea uno spazio dove tutti sono benvenuti e possono condividere esperienze, imparando reciprocamente e conoscendo più a fondo il background di ognuno in un ambiente informale. Questo è un progetto che rafforza le competenze acquisite a scuola. Inoltre, aiuta a conoscere meglio le diverse culture e a cooperare tutti insieme.

Infine è importante evidenziare soprattutto il lavoro che questi volontari fanno senza ricevere nulla in cambio o forse tantissimo: la soddisfazione di accompagnare persone che lottano per un futuro migliore con la consapevolezza di aver lasciato una vita intera alle spalle”.

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Qué bonito nombre tienes felicidad…

La suma de causalidades te lleva al lugar justo donde estás ahora. Quizás una decisión que que pudiese no ser certera en un principio o que te ocasionaba alguna duda puede ser el principio de una nueva aventura, de una nueva microvida. Cómo me gusta esta palabra, ‘microvida’. Pero es que adoro esa incertidumbre, el miedo, las dudas, toda esa suma de sentimientos antes de embarcarte en la aventura…Si todo fuese tan fácil, ¿dónde estaría la emoción? Aunque elegir no es fácil, y hacer una cosa en lugar de otra te traerá muchas consecuencias, siendo optimista, normalmente, serán cosas buenas, pero también se dejan otras cosas atrás. No se puede estar en todos lados ni quererlo todo. Sigue leyendo